El rey Carlos III rompió la habitual política de la corona británica y emitió un comunicado para negar categóricamente una declaración que se le atribuye en el nuevo libro de memorias escrito por Charles Spencer, hermano de la fallecida princesa Diana. Según la publicación, el actual monarca habría afirmado poco después de la muerte de Lady Di que el mundo se olvidaría pronto de ella.
Frente a las filtraciones de la obra, la Casa Real envió una aclaración oficial a la BBC, fijando una postura inusual ante las revelaciones que involucran a la familia real.
La acusación de Charles Spencer
El libro de memorias, titulado Swan Song: Diana, My Sister, narra una acalorada discusión telefónica que Spencer afirma haber mantenido con el entonces príncipe Carlos poco tiempo después del trágico accidente automovilístico en París en 1997. Según la versión del hermano de Diana, durante ese tenso cruce Carlos le habría dicho: «Estate seguro, ¡nos olvidaremos de ella muy pronto!».
La respuesta de Buckingham
Desde el Palacio de Buckingham salieron a cruzar la versión del hermano de la princesa. Si bien desde la institución aclararon que por principio no suelen hacer comentarios sobre libros comercializados, hicieron una excepción debido a la trascendencia de los pases de factura.
«Su Majestad es consciente de que el dolor del duelo fraternal puede nublar la razón, afectar el juicio y alterar la memoria de formas que otros no reconocen, incluso muchos años después de una pérdida semejante», señalaron de manera oficial desde la sede de la monarquía.
Filtración tras un robo en Holanda
El contenido de la obra se conoció antes de su lanzamiento formal previsto para la semana que viene. Según detalló el medio Daily Mail, un camión que trasladaba los libros desde la imprenta hacia un depósito en los Países Bajos fue interceptado mientras permanecía estacionado en una parada del trayecto. En ese hecho se sustrajeron misteriosamente cuatro ejemplares, lo que derivó en la filtración de sus páginas.
Este cruce vuelve a tensionar la relación entre la corona y el hermano de Diana, un vínculo que históricamente se mantuvo distante. La controversia se da además en un momento delicado para el monarca británico, quien se encuentra realizando un tratamiento contra el cáncer.