En una época donde las notificaciones no dan tregua y la adicción a las pantallas preocupa a cada vez más personas por sus efectos en la salud mental, cortar con la rutina digital parece una tarea compleja. Ante este escenario, el periodista especializado en tecnología Álvaro García M. decidió llevar a cabo un experimento durante sus dos semanas de vacaciones de verano: dejar de lado su celular principal, un iPhone 17 Pro Max de 1.500 euros, y utilizar únicamente un dispositivo básico de 40 euros.
Un regreso a los celulares de los años 2000
El equipo elegido para la experiencia fue el SPC Wild Cool, un teléfono con un valor de 40,15 euros que carece de pantalla táctil, no tiene conexión a internet y cuenta con un diseño con teclas físicas similar al de los celulares de la década de 2000. La intención del cambio no fue quedar incomunicado por completo, sino distanciarse de las distracciones digitales, evitar la inercia de mirar redes sociales como X y eliminar la obligación de responder mensajes de WhatsApp al instante, permitiendo el contacto solo mediante llamadas telefónicas.
La configuración inicial del aparato le llevó apenas un minuto, limitado exclusivamente a fijar el idioma, la fecha y la hora. El dispositivo no solicita la vinculación de cuentas de Google ni la descarga de aplicaciones. Además, tampoco incluye juegos en su sistema, careciendo incluso del clásico ‘Snake’, ni emite vibraciones por correos entrantes o publicaciones externas.
Adaptación a la rutina sin pantalla táctil
Durante las primeras horas de uso en la calle, el periodista notó la inercia repetida de sacar el teléfono del bolsillo sin un motivo concreto. Al mismo tiempo, tuvo que adaptar nuevamente su memoria muscular al manejo de la interfaz mediante un botón circular y flechas de navegación, aprendiendo funciones directas como mantener presionada la tecla cero para encender la linterna.
El uso del dispositivo despertó preguntas de sus conocidos sobre cómo era posible irse de vacaciones con un teléfono de esas características. Frente a esas inquietudes, el usuario remarcó que, a pesar de probar constantemente teléfonos de todas las gamas por su trabajo, buscaba vivir unas vacaciones centradas en planes alejados del entorno digital sin exigir una atención permanente a la pantalla.