Durante casi tres décadas, la firma inversora Pontegadea, propiedad del empresario español Amancio Ortega, mantuvo una política firme y predecible: adquirir activos estratégicos como inmuebles, hoteles, centros logísticos e instalaciones portuarias para generar ingresos de forma continua, sin ponerlos a la venta. En sus casi veinte años de existencia, las operaciones de desinversión podían contarse con los dedos de una mano. Sin embargo, esa línea de conducta acaba de registrar un cambio inédito con la decisión de vender su participación en el sector energético.
Un giro histórico en la política de Pontegadea
La compañía estatal portuguesa Parpública acordó la adquisición del paquete accionario que Pontegadea poseía en Redes Energéticas Nacionais (REN), el operador del sistema eléctrico de Portugal. La transacción involucra un total de 91.723.676 acciones por un importe base estimado en 380 millones de euros.
Además del valor de cotización, el Estado portugués abonará una prima del 17%, lo que representa unos 55 millones de euros adicionales sobre el precio de venta. De este modo, el brazo inversor de Ortega concreta un negocio sumamente rentable favorecido por el comportamiento reciente de los mercados.
El interés de Portugal por su infraestructura energética
El Estado portugués había abandonado el capital de REN hace doce años impulsado por las exigencias del rescate financiero de la troika europea para reducir su exposición a los mercados. Con una situación económica más ordenada, la intención de retomar el control público sobre la infraestructura estratégica cobró fuerza tras el apagón peninsular del 28 de abril de 2025, que dejó a millones de personas sin suministro en España y Portugal.
El primer ministro luso, Luís Montenegro, remarcó que la operación no busca una renacionalización tradicional, sino salvaguardar el interés estratégico del país en la red eléctrica, intervenir en decisiones de inversión clave y colaborar en el abaratamiento de las tarifas eléctricas para la población.
Rentabilidad y balance de la operación
El desembarco de Pontegadea en REN ocurrió en julio de 2021, cuando adquirió el 12% del capital a la firma omaní Mazoon por unos 190 millones de euros, con el título cotizando en torno a 1,75 euros. Hacia finales de 2025, el holding sumó un 1,7% adicional por otros 38 millones de euros.
Antes de cerrarse la venta al Estado portugués, las acciones de REN cotizaban a 3,54 euros. Con la prima acordada, los cálculos del mercado sitúan las ganancias patrimoniales de Pontegadea en cerca de 208 millones de euros tras cinco años de permanencia en la empresa energética.