Usar IA contra la soledad funciona como el azúcar cuando hay hambre

La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que una de cada seis personas en el mundo padece soledad, un problema asociado a cerca de 871.000 muertes anuales y que supera el 20% en adolescentes y jóvenes. Frente a esta crisis de desconexión, la inteligencia artificial generativa comenzó a utilizarse como un refugio emocional accesible y siempre disponible. Sin embargo, diversas investigaciones científicas empiezan a cuestionar la efectividad de estos asistentes digitales a largo plazo.

Los especialistas comparan el uso de chatbots ante la soledad con el acto de comer azúcar cuando se tiene hambre: ofrece un alivio o estímulo inmediato, pero no resuelve la necesidad de fondo ni satisface el requerimiento de una interacción humana genuina.

Alivio inmediato frente a riesgos a largo plazo

En el corto plazo, las investigaciones señalan que chatear con una IA puede reducir la sensación de aislamiento de manera similar a la conversación con una persona, debido principalmente a la sensación de sentirse escuchado. Sin embargo, el seguimiento en el tiempo muestra consecuencias diferentes.

Un estudio realizado sobre 2.000 adultos a lo largo de doce meses detectó que un incremento en el uso social de estos asistentes virtuales predecía niveles más altos de aislamiento social en los meses posteriores. Del mismo modo, sentirse menos conectado llevaba a los usuarios a recurrir más a la IA, aunque esa interacción no lograba reparar la desconexión emocional de fondo.

Los resultados de los ensayos científicos

Otros experimentos recientes aportan datos en el mismo sentido. Un ensayo aleatorizado llevado a cabo por el MIT Media Lab junto a OpenAI siguió durante cuatro semanas a casi mil participantes, y halló que quienes acudían al chatbot por iniciativa propia con mayor frecuencia terminaban obteniendo peores resultados emocionales.

Asimismo, un experimento de la Universidad de British Columbia con estudiantes universitarios de primer año mostró que interactuar con una IA mejoraba el estado de ánimo más que escribir en un diario, pero se ubicaba lejos de los beneficios emocionales que aportaba conversar con otro estudiante.

Los investigadores señalan que, por tratarse de una tecnología de reciente aparición, varios estudios cuentan con muestras acotadas y aún quedan variables por analizar. No obstante, los datos disponibles indican que la ayuda de los chatbots actúa como un paliativo temporal que no sustituye el contacto social real.