La directora japonesa Nanako Hirose presentó en la sección oficial del Festival Internacional de Cine de Busan su segundo largometraje, titulado Between Two Lovers. La cineasta, quien también asumió los roles de guionista y editora del proyecto, plantea en este drama familiar temáticas complejas para la sociedad conservadora de su país, abarcando las relaciones poliamorosas y las familias homoparentales.
La historia sigue a Uta (interpretada por Masami Nagasawa), una popular autora de la serie de libros infantiles «Little Miss Mushroom». Aunque su trabajo la mantiene rodeada del universo infantil, Uta no tiene ningún deseo de ser madre. Por el contrario, su esposo Morio (Tasuku Emoto) está desesperado por tener hijos, aunque cada vez que intenta sacar el tema con ella es evadido sistemáticamente.
Un triángulo amoroso al descubierto
Lo que su marido ignora es que Uta lleva seis años en una relación extramatrimonial secreta con su editora, Junna (Shizuka Ishibashi). Junna desea fuertemente convertirse en madre, pero en el contexto legal de Japón se topa con barreras para acceder a donaciones de esperma o tratamientos de fertilidad. Por este motivo, le exige a Uta que asuma abiertamente su sexualidad, se divorcie de Morio y se vayan a vivir juntas.
El detonante del conflicto ocurre cuando Morio invita a Junna a cenar a la casa del matrimonio, pensando erróneamente que se trata solo de una compañera de trabajo exigente. En medio de una noche atravesada por el alcohol y las frustraciones contenidas, la doble vida de Uta queda expuesta. Sin embargo, en un intento por no perder a ninguna de sus dos parejas, Uta propone un acuerdo: que su esposo sea el donante para el bebé de Junna y que los tres se muden a convivir bajo el mismo techo.
Luces y sombras de la propuesta
La crítica especializada ha resaltado las interpretaciones del elenco, destacando la labor de Nagasawa al dar vida a una protagonista con aristas decididamente antipáticas y un marcado espíritu libre. Si bien el filme comienza como un intento audaz de poner sobre la mesa debates progresistas, la resolución argumental toma ciertas concesiones que podrían resultar insatisfactorias para el público que busque un compromiso más firme con la causa.
A pesar de estos matices en su tramo final, el peso del talento involucrado delante y detrás de cámara perfila a la película para sostener una distribución internacional sostenida tras su paso por el certamen surcoreano.