Anthropic lanzó recientemente Claude Opus 5.5, un modelo de inteligencia artificial que registró un enorme volumen de uso y conversación en la industria. Pese a no posicionarse como el tope de gama absoluto del catálogo de la firma —lugar reservado para Fable 5.1—, la versión logró consolidarse rápidamente en el trabajo cotidiano de los desarrolladores.
El modelo ofrece un rendimiento cercano al de Fable en diversas tareas, pero a un costo considerablemente menor: 4 dólares por millón de tokens de entrada y 20 dólares por millón de tokens de salida. En su primera semana disponible, la plataforma OpenRouter registró más de un billón de tokens procesados con esta herramienta.
Rendimiento y diferencia de costos
Según evaluaciones internas de Anthropic sobre una batería de aproximadamente 2.000 pruebas, Opus 5.5 supera a sus antecesores en la mayoría de las áreas, destacándose especialmente en programación y en el desarrollo de agentes dentro del entorno de Claude Code.
La ventaja económica respecto al escalón superior es marcada. Fable se comercializa a 10 dólares por millón de tokens de entrada y 50 dólares por millón de salida. En pruebas realizadas por Endor Labs, una misma carga de trabajo significó una factura de 116 dólares con Opus 5.5 frente a 672 dólares cuando se utilizó Fable. Esta disparidad en el precio, sumada a una brecha de rendimiento que no resulta drástica para la mayoría de los casos cotidianos, motivó a numerosos profesionales e ingenieros a convertir a Opus 5.5 en su modelo predeterminado.
El papel de la economía conductual
El interés masivo por este modelo no responde únicamente a especificaciones técnicas o tarifas, sino también a un fenómeno de la economía conductual. Históricamente, Opus representaba el nivel más alto y costoso del catálogo, lo que llevaba a los usuarios a evaluar si valía la pena utilizarlo antes de recurrir a alternativas más económicas como Sonnet.
La aparición de Fable por encima de Opus modificó ese esquema de decisión. En la teoría económica, este fenómeno se vincula con el «efecto Decoy» o «efecto señuelo», descripto en 1982 por Joel Huber, John Payne y Christopher Puto. Este principio muestra cómo la inclusión de una tercera opción altera las preferencias previas entre dos alternativas existentes. El concepto fue divulgado de manera amplia por Dan Ariely en su libro Predeciblemente irracional a partir del célebre caso de las suscripciones de la revista The Economist.
Aunque Fable no es un mero señuelo sin utilidad —ya que cuenta con funciones avanzadas que justifican su valor en tareas específicas—, su presencia activa el llamado «efecto compromiso». Al existir tres niveles de producto, los usuarios tienden a evitar los extremos: el modelo más costoso deja de verse como una necesidad y la opción intermedia, en este caso Opus 5.5, se percibe como un equilibrio idóneo entre costo y prestaciones.