El director británico Billy Lumby presentó su primer largometraje, titulado ‘Florid’, en el marco del Festival Internacional de Cine de San Sebastián. La película nace de su inquietud por cuestionar la representación habitual de la esquizofrenia en el cine, una condición que las producciones audiovisuales suelen vincular con episodios de rabia violenta y comportamientos impredecibles.
Lumby, nominado al premio BAFTA por su cortometraje ‘Samuel-613’, se basó en sus propias vivencias sobre salud mental para dar forma al guion. El realizador explicó que prefiere utilizar la expresión ‘escuchar voces’ antes que referirse a la esquizofrenia como etiqueta médica.
Un relato centrado en la experiencia sonora
La historia sigue a Jamal, un joven que vive en un centro de vivienda asistida en el este de Londres junto a otras personas con padecimientos mentales. El personaje intenta sobrellevar la convivencia entre la medicación recetada y su consumo de marihuana. Aislado y cada vez más solo, la situación se vuelve crítica cuando decide tirar sus remedios, lo que provoca que las voces en su mente —una de ellas relacionada con eventos pasados de su familia— se vuelvan más intensas.
A diferencia de los estereotipos de género, el conflicto de la obra no deriva en ataques de violencia, sino en una experiencia auditiva asfixiante a medida que avanza la trama. El papel principal recae en Jonathan Jules, conocido por su participación en ‘Small Axe’ de Steve McQueen, en lo que representa su primer protagónico.
Método de rodaje y diseño de las tres voces
Durante la filmación se implementó una técnica particular para aportar autenticidad: Jules llevaba auriculares en el set mientras otros actores le hablaban en directo con micrófonos desde una habitación contigua. Esto le permitió reaccionar de forma inmediata y natural a los estímulos que percibía.
Tras el rodaje, la producción dedicó varios meses a la etapa de posproducción para perfeccionar el diseño de sonido y ensamblar las voces que atormentan al protagonista. En la mente de Jamal interactúan tres voces principales:
- Una nena que representa su autoestima y mantiene una actitud sumamente crítica hacia él.
- El rapero Unknown T, quien encarna su lado más grandioso, elevando su ego y haciéndole creer que le están sucediendo grandes cosas.
- Su padrastro, la voz más destructiva y paranoica, enfocada en convencerlo de dudar sobre las intenciones de quienes lo rodean.
Según explicó Lumby, cuando el personaje se encuentra bien, logra ignorar estas manifestaciones y dejarlas como un pensamiento ansioso de fondo. Sin embargo, al interrumpir el tratamiento, el peso del paisaje sonoro termina por arrastrarlo.