Japón casi clasifica a los gatos callejeros como especie invasora

El gobierno de Japón evaluó una medida polémica para proteger los ecosistemas de su territorio: incluir a los gatos callejeros en la lista oficial de especies exóticas invasoras. Sin embargo, la iniciativa debió ser retirada apenas tres días después de su presentación debido al rechazo masivo de la población, que expresó su preocupación por el destino de las mascotas.

La diferencia entre felinos asilvestrados y callejeros

En el país asiático, los gatos totalmente asilvestrados —aquellos que viven alejados por completo del contacto humano— ya formaban parte de la categoría de especies invasoras. La intención de las autoridades era actualizar la nómina e incorporar también a los gatos callejeros que, si bien no tienen un hogar fijo, dependen en menor o mayor medida del alimento o el entorno urbano que les facilitan las personas.

Desde el punto de vista biológico, la inquietud oficial tenía sustento científico. La Base de Datos Mundial de Especies Invasoras de la UICN ubica al Felis catus entre las 100 especies exóticas más dañinas del planeta, al considerarse un depredador muy eficaz que causa la muerte de miles de millones de aves y pequeños mamíferos cada año.

Origen milenario y temor a la eutanasia

Pese a estar muy presentes en la cultura japonesa, estos animales no son nativos del archipiélago. Llegaron desde China durante el periodo Heian (794-1185) a bordo de embarcaciones comerciales para combatir las plagas de ratas que amenazaban los manuscritos budistas. Incluso, análisis sobre restos óseos hallados en 2008 en las ruinas de Karakami, en la prefectura de Nagasaki, sugieren que su presencia podría tener hasta 2.100 años de antigüedad.

A pesar de esa larga convivencia, la actualización normativa desató el descontento en las redes sociales. La principal inquietud de los ciudadanos era que la calificación legal pudiera derivar en sacrificios o eutanasias accidentales de gatos domésticos que se extraviaran de sus casas. Ante el dilema, el ministro Hirotaka Ishihara reconoció que la medida generaba interpretaciones erróneas. Tras una reunión de emergencia con un comité de expertos, el Ejecutivo optó por no modificar el texto y mantener bajo la figura de invasores únicamente a los ejemplares salvajes.