Café en ayunas: desmienten que sea perjudicial para la microbiota

El café forma parte de la rutina matutina de muchísimas personas, pero en el último tiempo cobró fuerza la idea de que consumirlo en ayunas resulta dañino para el sistema digestivo y destruye la microbiota intestinal. Sin embargo, la evidencia científica disponible muestra un panorama totalmente contrario a ese mito.

Qué pasa en el estómago al tomar café en ayunas

Para comprender el impacto real del café a primera hora del día, es necesario observar la fisiología del tracto digestivo. El estómago en estado habitual presenta un entorno muy ácido, con un pH que ronda el 2,5, pensado para la digestión y para proteger al organismo de patógenos. El café posee un pH aproximado de 5, un nivel similar al de alimentos como el tomate o la sandía.

Debido a esto, la llegada del café a un estómago vacío no provoca una alteración ácida extraordinaria ni modifica drásticamente el ambiente gástrico. Tampoco genera un aumento en la permeabilidad del intestino. De hecho, la investigación indica que los polifenoles presentes en la bebida contribuyen a reparar y mantener la integridad de la barrera intestinal.

La única excepción: molestias previas

La precaución al consumir café aparece únicamente cuando existe un daño previo en la mucosa del estómago, como en el caso de una gastritis aguda o una úlcera. Ante estas situaciones, los compuestos amargos de la bebida pueden irritar temporalmente una barrera que ya se encuentra debilitada. No obstante, esto responde a un problema mecánico de motilidad y sensibilidad gástrica, y no a un daño directo sobre la microbiota.

Un estímulo para las bacterias beneficiosas

Diversos estudios internacionales indican que un consumo controlado de unas tres tazas diarias no produce alteraciones negativas en el ecosistema bacteriano. Por el contrario, el café muestra un comportamiento semejante al de los prebióticos, favoreciendo la salud intestinal.

Este efecto positivo se debe a compuestos como los ácidos fenólicos (entre ellos el ácido clorogénico) y las melanoidinas, que estimulan la proliferación de bacterias beneficiosas. Un estudio realizado en 2024 constató que el consumo habitual de café incrementó hasta ocho veces la concentración de la bacteria Lawsonibacter asaccharolyticus en el organismo.