El cineasta Peter Chan Ho-sun presentó en el Festival de Cine de Toronto su nuevo drama titulado «The Road Not Taken», una historia centrada en una conductora de televisión que enfrenta Alzheimer de inicio temprano. Durante el proceso de investigación para el proyecto, el director visitó una institución de atención especializada en Chengdu y se llevó una premisa que terminó definiendo no solo el enfoque de la trama, sino también su manera de dirigir.
Un lema nacido en un centro de cuidados
La frase en cuestión («shun shi er wei, shi ke er zhi») se traduce como «ir con la corriente, saber cuándo parar». En el centro médico de Chengdu, reconocido por lograr que los pacientes no empeoren velozmente, se utilizaba este concepto como una guía para los familiares: no corregir ni discutir con la persona con demencia, acompañar la realidad hacia la que se desplaza y reconocer el momento en el que hay que soltar. Chan decidió aplicar exactamente esa misma regla en su rol al frente del rodaje.
Reescritura total y un enfoque centrado en la paciente
El proyecto no comenzó con Chan en el rol de director. La propuesta le llegó como un guion finalizado que se venía desarrollando desde la pandemia de COVID-19, antes de que filmara «She’s Got No Name». En un principio, su intención era únicamente producir la película mientras otros realizadores pasaban por el proyecto. Sin embargo, tras concluir su filme anterior, los productores y el elenco ya seleccionado volvieron a buscarlo.
Chan decidió reescribir el texto por completo desde cero, conservando tan solo una línea de la versión original. Para redactarlo contó con la asistencia de un colaborador, debido a que su chino escrito no alcanza la fluidez de su habla, ya que su educación formal en ese idioma concluyó en sexto grado.
Evitar el melodrama didáctico
Una de las decisiones principales del director fue evitar que la obra se transformara en una película moralizante o centrada exclusivamente en la enfermedad. En lugar de eso, buscó explorar el modo en que una relación familiar deteriorada puede encontrar sanación a través de un hecho trágico, narrando la historia desde la vivencia de la propia paciente, interpretada por Zhou Xun.
Esta perspectiva se refleja desde la aparición de los primeros síntomas. En lugar de recurrir a una emergencia médica dramática, la película muestra una falla cotidiana: el personaje de Jia Jia olvida el término «inteligencia artificial» durante una transmisión en vivo y lo reemplaza por «talento artificial», marcando el inicio de su condición sin caer en efectismos.