La empresa estatal española Renfe rechazó la solicitud planteada por el sindicato de maquinistas SEMAF para reducir la velocidad máxima de sus trenes de alta velocidad S106, conocidos como Avril. A pesar de haberse detectado fisuras y una degradación acelerada en los bastidores de sus bogies, la compañía mantendrá el límite de circulación en 300 km/h.
Desde el operador sostienen que viajar en la flota fabricada por Talgo es «absolutamente seguro» y remarcan que actualmente no existe ninguna justificación técnica para aplicar una baja generalizada en la velocidad, lo que además afectaría directamente los tiempos de viaje de los pasajeros. La postura de Renfe cuenta con el aval de la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria (AESF), organismo que revisó y aprobó las medidas de supervisión ya puestas en marcha.
Monitoreo técnico y reclamo sindical
La controversia se profundizó luego de que SEMAF pidiera formalmente bajar la velocidad máxima de la flota S106. Según los análisis del gremio, la degradación de los bastidores está vinculada a las fuertes vibraciones que sufren los trenes cuando circulan a alta velocidad. En ese sentido, los maquinistas solicitaron repetir las pruebas de supervisión que ya se habían aplicado tiempo atrás en la línea Madrid-Barcelona antes de la suspensión del servicio de Avlo en ese tramo.
Si bien Renfe rechazó la baja de velocidad inmediata, tras una reunión con el sindicato acordó la instalación de sensores en una unidad de prueba. El objetivo de este equipamiento será medir de qué manera influyen la velocidad y otras variables en el estrés mecánico sobre los bogies. Los datos recopilados se compartirán con SEMAF y la empresa se comprometió a reducir la marcha de inmediato en caso de que surja evidencia científica o técnica que lo justifique.
Las medidas de seguridad actuales
Para garantizar el funcionamiento sin riesgos, Renfe mantiene un esquema intensificado de revisiones sobre la flota de trenes Avril. Entre las acciones principales desplegadas en los últimos meses se destacan:
- Inspecciones más frecuentes: los controles mediante partículas magnéticas en los bogies pasaron de realizarse cada 10.000 kilómetros a ejecutarse cada 5.000 kilómetros.
- Seguimiento individualizado: cada bogie es rastreado de manera particular para evaluar el estrés acumulado en sus componentes.
- Retiro preventivo: cualquier unidad que presente señales tempranas de advertencia es retirada inmediatamente de servicio para la sustitución de las piezas afectadas.
Desde la compañía admitieron que una menor velocidad de circulación podría prolongar la vida útil de los componentes. Sin embargo, enfatizaron que el sistema actual de detección temprana y prevención ofrece un margen de seguridad equivalente para la operación diaria.