‘A Common Story’: el sensible retrato de una pareja en crisis

La actriz italiana Anna Foglietta hace su debut como directora con A Common Story, una película presentada en la sección Orizzonti del Festival de Cine de Venecia. El largometraje, protagonizado por Alba Rohrwacher y Guido Caprino, aborda el distanciamiento progresivo de un matrimonio maduro enfrentado al síndrome del nido vacío y a la dificultad para expresar sus emociones.

El impacto del nido vacío

La trama comienza cuando Erika (Alba Rohrwacher) y Mauro (Guido Caprino) acompañan a su única hija, Irene (Ksenia Borzak), a iniciar sus estudios universitarios. La joven es la primera de la familia en acceder a la educación superior, un motivo de orgullo para sus padres. Sin embargo, la vuelta a casa marca el inicio de una etapa de desorientación.

De regreso a sus rutinas, Mauro continúa con su trabajo en la construcción junto a su padre Marcello (Elio De Capitani). Por su parte, Erika, que trabaja como cajera de supermercado y está por cumplir 45 años, ve desarmarse la estructura que le daba sentido a sus días. Acostumbrada a levantarse temprano para hornear un bizcochuelo, ocuparse de la casa y llevarle las compras a su madre Altea (Caterina Casini), la ausencia de su hija la deja sin un rol claro. Ante la imposibilidad de poner en palabras lo que le ocurre y debatirlo con su esposo, Erika comienza a atravesar una crisis personal.

La incomunicación a través del silencio

A diferencia de los dramas convencionales que apuestan por los enfrentamientos verbales y las discusiones elevadas de tono, la realización de Foglietta se apoya en los silencios y en los espacios que quedan entre las palabras. La película utiliza desde su inicio recursos visuales como un montaje de aulas universitarias desiertas, proponiendo una metáfora sobre la vacuidad que afecta el hogar de los protagonistas.

Las interpretaciones de Rohrwacher y Caprino muestran a dos personas unidas por un afecto profundo pero carentes de las herramientas necesarias para reflexionar y hablar sobre su estado de ánimo, lo que convierte a esa imposibilidad de comunicación en el eje central de la historia.