Imágenes captadas por satélite dejaron al descubierto la construcción de un ostentoso complejo palaciego en la costa del Mar Rojo, dentro del territorio asignado al megaproyecto Neom en Arabia Saudita. Las fotografías, obtenidas por la firma de tecnología satelital Maxar Technologies y difundidas a través de un documental del medio Business Insider, muestran una infraestructura de alto lujo que no había sido anunciada de forma oficial por las autoridades.
El predio cuenta con instalaciones exclusivas que incluyen playas privadas, extensos jardines, un campo de golf y hasta diez helipuertos. Por la magnitud y las características de las obras, diversos análisis señalan que la propiedad estaría destinada al príncipe heredero saudí, Mohammed bin Salman, impulsor principal de la iniciativa Neom.
Coincidencias con los planes de la corona
Aunque los voceros oficiales del desarrollo urbano no emitieron comentarios sobre esta edificación en particular, el diseño arquitectónico coincide con datos reportados en 2018. En aquel momento, información difundida por la agencia Reuters indicaba la adjudicación de los primeros contratos para edificar hasta cinco palacios reales en una zona situada a unos 170 kilómetros de la ciudad de Tabuk.
El príncipe es conocido a nivel internacional por adquirir propiedades de altísimo valor. Entre sus adquisiciones más destacadas figuran una residencia tipo castillo en el sur de Francia, valuada en unos 300 millones de dólares, y un superyate estimado en 400 millones de dólares.
El contexto del megaproyecto Neom
La edificación de este complejo se desarrolla en paralelo a los reveses económicos y operativos que atraviesa Neom. Concebido originalmente con una inversión inicial cercana a los dos billones de dólares, el megaproyecto busca diversificar la economía saudí para reducir la dependencia del petróleo y posicionar al país en áreas de tecnología, turismo e innovación.
Dentro de este plan, la iniciativa más representativa era The Line, una ciudad vertical concebida para extenderse a lo largo de 170 kilómetros. Sin embargo, la propuesta enfrenta serios desafíos financieros y controversias ambientales, sumados a preocupaciones por temas de derechos humanos vinculadas a la ejecución de las obras.
Frenos y recortes presupuestarios
A mediados de septiembre de 2025, el Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudita (PIF) resolvió pausar formalmente los trabajos en The Line a la espera de una revisión estratégica. Meses antes, en marzo de 2025, una auditoría interna filtrada al diario The Wall Street Journal reveló que completar la ciudad según el diseño original requeriría una inversión de 8,8 billones de dólares y postergaría su finalización hasta el año 2080.
Como consecuencia de esta situación, el objetivo de población estimado para el año 2030 sufrió drásticos recortes: pasó de las proyecciones iniciales a un tope de 300.000 habitantes, para reducirse luego a solo 100.000 personas. En medio de este escenario de reajuste, el fondo soberano saudí ya asumió una amortización de 8.000 millones de dólares en el proyecto.