Crisis en los trenes de Alemania: cae la puntualidad de la red

Durante décadas, la puntualidad de los trenes alemanes fue considerada un símbolo de eficiencia a nivel internacional. Sin embargo, esa reputación atraviesa un marcado deterioro: actualmente, solo entre el 60% y el 61% de los servicios de larga distancia arriban dentro del margen oficial de seis minutos de tolerancia, un porcentaje notoriamente inferior al 85% que se registraba en la década de 1990.

El impacto del deterioro del servicio generó situaciones extremas. Recientemente, la avería de un tren cerca de Viena dejó a unos 400 pasajeros atrapados en un túnel durante seis horas. Por su parte, Suiza tomó la decisión de frenar el paso de formaciones alemanas más allá de la ciudad de Basilea para evitar que los retrasos afecten el funcionamiento de su propia red. A esto se le suman intervenciones mayores, como el cierre total de la línea Berlín-Hamburgo durante nueve meses para trabajos de reparación desde agosto de 2025, cuya reapertura completa se concretó el pasado 14 de junio.

Décadas de desinversión e infraestructura obsoleta

Desde la propia empresa ferroviaria reconocieron que el 80% de los retrasos tiene su origen en una infraestructura sobrecargada, propensa a averías y envejecida, consecuencia directa de tres décadas de escasa financiación. En las estaciones, la acumulación de demoras y la pérdida de conexiones generó una constante molestia entre los usuarios.

En declaraciones al medio estadounidense Washington Post, viajeros como el banquero Michael Prieggen y el jubilado Gerald Vogel definieron el estado actual del sistema como un «desastre», señalando que la puntualidad pasó a ser una rara excepción. Esta situación provocó un coro de quejas en estaciones concurridas como Wuppertal o Bonn, donde se refleja la pérdida de confianza de los usuarios en el transporte público.

Planes de inversión y metas postergadas

Frente a este panorama, el gobierno alemán dispuso montos récord para intentar revertir el colapso: destinó 25.000 millones de dólares en 2025 y prevé desembolsar más de 116.000 millones de dólares hasta 2029, en el marco de un paquete enfocado en infraestructura y clima.

El exministro de Transporte, Patrick Schnieder, había calificado los índices de impuntualidad como «inaceptables» y planteado inicialmente el objetivo de alcanzar entre un 75% y un 80% de puntualidad para 2027. Cabe señalar que Schnieder dejó su cargo a fines de julio de 2026 tras una remodelación del gabinete de Merz, siendo propuesto Steffen Bilger en su reemplazo, con juramento previsto para el 9 de septiembre.

A pesar de los presupuestos asignados, la meta oficial debió ser revisada a la baja: ahora se busca llegar a un 70% de puntualidad y se postergó la fecha límite hasta 2029. Diversos expertos y asociaciones de usuarios advirtieron que los problemas acumulados durante 30 años de abandono no podrán resolverse en el corto plazo y exigirán reformas más profundas.