Alcampo sumará etiquetas electrónicas en 84 de sus supermercados

La cadena de supermercados Alcampo anunció un plan de modernización que contempla una inversión de 3,8 millones de euros para reemplazar las clásicas etiquetas de papel por pantallas electrónicas. La medida abarcará a 84 de sus establecimientos y busca agilizar el trabajo diario, reducir errores y disminuir el consumo de papel.

Antes de finalizar 2026, la tecnología estará presente en más de medio centenar de tiendas distribuidas en Madrid, Málaga, Castilla y León, La Rioja, Álava y Aragón. El cambio abarcará prácticamente todas las secciones, desde productos frescos, secos y congelados hasta mostradores tradicionales, donde se colocarán dispositivos de mayor tamaño.

Ahorro de tiempo e impacto ambiental

Según los cálculos internos de la empresa, la instalación de más de 560.000 etiquetas electrónicas permitirá un importante ahorro en la operativa diaria. Los empleados dejarán de dedicar unas 42.750 horas anuales a la tarea de cambiar precios de forma manual, lo que equivale a unas 509 horas al año por cada local o casi hora y media por día en cada tienda. Ese tiempo recuperado se reorientará a la atención al cliente.

En términos ecológicos, la compañía proyecta eliminar el uso de 1.843 kilómetros de tiras de papel al año, lo que evitará la emisión de 8,4 toneladas de CO2 equivalente a la atmósfera.

La tecnología y el debate por los precios dinámicos

Las etiquetas electrónicas de anaquel (ESL, por sus siglas en inglés) funcionan conectadas a los sistemas informáticos del supermercado. A diferencia del papel, cuyo reemplazo exige imprimir, distribuir y colocar cada cartel físicamente, el sistema digital permite actualizar el valor de cualquier producto prácticamente al instante y a un costo marginal.

Si bien Alcampo no anunció que vaya a utilizar precios dinámicos y enfocó su comunicado en la productividad y la sustentabilidad, este equipamiento brinda la infraestructura técnica para hacerlo. Esto permitiría ajustar valores en función de la demanda, la hora del día, el nivel de stock o la competencia.

Esta tecnología tiene aspectos positivos, como la posibilidad de aplicar descuentos automáticos e progresivos a productos cercanos a su fecha de vencimiento para reducir el desperdicio de alimentos. Sin embargo, también genera cautela por la posibilidad de que los precios suban en momentos de mayor demanda, una discusión que ya se presentó en Estados Unidos tras la implementación de sistemas similares en cadenas como Walmart y Kroger.