El envejecimiento poblacional y la soledad de los adultos mayores impulsaron la aparición de un nuevo perfil laboral en China: los denominados ‘hijos subcontratados’. Se trata de jóvenes de entre 20 y 30 años que ofrecen compañía, asistencia en trámites y ayuda en tareas cotidianas a cambio de una suma de dinero.
A diferencia de los enfermeros, terapeutas o cuidadores profesionales, estos trabajadores no necesitan contar con formación médica especializada. La función principal del servicio es brindar contención afectiva y paliar el aislamiento social en la vejez.
En qué consiste el servicio de acompañamiento
Entre las actividades más comunes que realizan los prestadores de este servicio figuran las siguientes:
- Acompañar a los ancianos al médico o a hacer las compras.
- Charlar y compartir tiempo de esparcimiento para combatir la soledad.
- Ayudar con la configuración de teléfonos móviles y otros dispositivos tecnológicos.
Sun Shuyang, un joven de 28 años que trabaja en una empresa de Tianjin especializada en este rubro, explicó que la interacción cotidiana con adultos jóvenes permite a las personas mayores recuperar energía y vitalidad en su día a día.
Modalidades de contratación y tarifas
La difusión de esta actividad se realiza en su mayoría a través de plataformas de redes sociales y mediante recomendaciones de boca en boca. Si bien existen trabajadores independientes, también comenzaron a formarse empresas dedicadas de forma exclusiva al sector. Un caso representativo ocurrió en la ciudad de Dalian, donde un grupo iniciado por Peng Lei pasó de nueve integrantes a reunir cientos de colaboradores en pocos meses, lo que les permitió expandirse hacia otras regiones del país.
En cuanto a los aranceles del servicio, los relevamientos de anuncios en redes sociales muestran tarifas que oscilan de media entre los 29 y los 88 euros por sesiones de tres horas de duración.
Quiénes solicitan estas prestaciones
En la mayoría de las ocasiones, la contratación no la efectúan los propios ancianos, sino sus verdaderos hijos. Gran parte de estos adultos debió migrar a otras provincias o al extranjero por motivos laborales, lo que les impide estar presentes para cuidar a sus padres en forma directa.
El crecimiento de este mercado informal y corporativo refleja las dinámicas demográficas que atraviesa China, influenciadas por el envejecimiento de la población y las consecuencias a largo plazo de la política del hijo único, medida que estuvo vigente en el país entre 1979 y 2015.