El American College of Physicians (ACP) dio a conocer un nuevo documento ético orientado al uso de la inteligencia artificial (IA) en la práctica médica. Según la institución, si bien el desarrollo de estas herramientas tecnológicas permite incrementar la eficiencia y la calidad en la atención de la salud, su aplicación debe basarse de manera estricta en la integridad clínica y el profesionalismo.
La publicación, difundida en la revista científica Annals of Internal Medicine, busca aportar una guía práctica ante la acelerada incorporación de la IA en el ámbito sanitario, un terreno donde hasta el momento no se había alcanzado un consenso claro sobre temas centrales como la privacidad, la transparencia en la divulgación de datos y la equidad.
Los tres pilares éticos
El marco propuesto por el ACP se organiza a partir de tres guías de orientación fundamentales para la profesión:
- Racionalidad.
- Autogobernanza.
- Competencia.
Desde el organismo remarcan que la tecnología debe funcionar como un soporte para reforzar la relación entre el médico y el paciente, además de ser un complemento en la toma de decisiones clínicas y en el aprendizaje médico, asegurando que se conserve el criterio profesional del personal de salud.
Equidad y centralidad en la atención
El ACP subrayó también la importancia de implementar la inteligencia artificial de forma responsable en los diferentes entornos donde se brinda atención médica. El objetivo de estas directrices es permitir que los profesionales aprovechen el potencial de estas tecnologías para mejorar la evolución de los pacientes, garantizando un trato equitativo y manteniendo la centralidad de la relación médico-paciente en todo el proceso asistencial.