Investigadores de la Universidad de Fudan, en Shanghái, identificaron que la falta de coordinación en el transporte interprovincial de baterías retiradas de vehículos eléctricos en China impide aprovechar plenamente su potencial económico y ambiental. Según el estudio publicado en la revista Environmental Science and Ecotechnology, solucionar este desacople geográfico permitiría liberar hasta 6.000 millones de toneladas de reducciones acumuladas de emisiones de carbono para el año 2050.
Actualmente, la mayor parte de los componentes fuera de uso se procesan mediante reciclaje metalúrgico, una vía tradicional que extrae metales pero descuida las oportunidades de reutilización en sistemas de almacenamiento energético o en la regeneración directa de materiales. Las alternativas de alto valor ofrecen ahorros económicos de entre 3 y 5 veces superiores y reducciones de emisiones de 1 a 3 veces mayores en comparación con los métodos convencionales.
El desafío del desacople territorial
La investigación destaca que existe una severa separación entre los puntos de retiro y los centros de demanda. Las baterías usadas tienden a acumularse en las provincias orientales más desarrolladas, donde la adopción de vehículos eléctricos es elevada. En contraste, las necesidades de almacenamiento de energía se concentran en las provincias del oeste, ricas en recursos renovables, mientras que la demanda para reciclaje directo se ubica en las regiones fabricantes de baterías.
Hacia 2050, el modelo proyecta que el coeficiente de Gini —utilizado para medir la desigualdad espacial— subiría de 0,6 a 0,7 en los escenarios centrados en el almacenamiento energético. En cuanto al reciclaje directo, provincias como Guangdong y Fujian podrían registrar déficits superiores a los 3.800 y 4.800 gigavatios-hora respectivamente, mientras otras regiones mantendrían excedentes sin aprovechar.
Una solución de bajo costo y alto impacto
Los cálculos del equipo científico demuestran que, si no se establece una red de transporte interprovincial, entre el 50% y el 87% de los ahorros económicos potenciales y entre el 26% y el 53% de las reducciones de emisiones quedarían sin concretarse. La falta de articulación entre regiones surge así como la principal barrera para maximizar los beneficios.
El estudio resalta que el traslado interprovincial representa un impacto marginal frente a las ganancias totales: el transporte añadiría apenas un 2,3% al costo total de los ahorros proyectados y generaría solo un 0,03% de las emisiones mitigadas. Los autores concluyen que no se trata de una traba tecnológica, sino de un desafío de planificación que requiere inversiones coordinadas en infraestructura y redes logísticas.