El mercado inmobiliario en la Unión Europea registró incrementos considerables durante la última década, aunque con un comportamiento marcadamente desigual entre sus Estados miembros. Un gráfico elaborado por el Parlamento Europeo sobre la base del Índice de Precios de la Vivienda entre 2015 y 2024 refleja brechas extremas en el continente, que van desde aumentos casi imperceptibles hasta saltos de más del 200%.
El indicador analiza la evolución del costo de las propiedades tomando 2015 como punto de partida. Según los datos oficiales, la medición no distingue entre zonas urbanas y rurales ni entre viviendas nuevas o de segunda mano, y tampoco evalúa la capacidad de pago de los habitantes. La única excepción dentro del bloque es Grecia, país sobre el cual no hay datos disponibles.
Los países con las mayores subas
Los incrementos más pronunciados del período se concentraron principalmente en los países del este de Europa. Hungría lidera la nómina con una suba del 209,5% en el costo de la vivienda entre 2015 y 2024. Le siguen en la lista de mayores aumentos Lituania con un 135,0%, Chequia con un 122,3% y Bulgaria con un 117,5%.
Una excepción fuera de la región oriental es Portugal, donde los precios treparon un 124,4%. En este caso, Eurostat atribuye el fenómeno a una fuerte demanda por parte de compradores extranjeros sumada a la escasez de oferta en las principales ciudades.
El organismo estadístico europeo señala que el proceso en el este responde a un patrón sostenido en el tiempo. Entre 2010 y 2022, el valor de los inmuebles ya se había más que duplicado en Estonia, Hungría, Lituania, Luxemburgo, Letonia, Austria y Chequia, impulsado por el incremento en la concesión de hipotecas y la convergencia de las rentas.
Los mercados con menor variación
En el otro extremo de la tabla se ubicaron mercados consolidados o afectados por factores demográficos y económicos locales. Finlandia registró el menor incremento de toda la Unión Europea, con un alza acumulada de apenas el 1,4% entre 2015 y 2024. De hecho, la economía finlandesa atravesó una recesión prolongada que la llevó a anotar la única caída interanual del bloque en el tercer trimestre de 2025, con una baja del 3,1%.
Entre las naciones con menores variaciones también figuran Italia con un 11,7%, Chipre con un 12,6% y Francia con un 26,4%, comportamientos que coinciden con el estancamiento demográfico o un menor dinamismo del sector inmobiliario.
El impacto de la pandemia y los tipos de interés
El comportamiento de los precios tuvo un punto de quiebre durante la pandemia. Tras un período de crecimiento estable entre 2016 y 2019, la vivienda sufrió fuertes incrementos que alcanzaron picos máximos en 2022, cuando la tasa interanual llegó al 9,8% en la zona euro y al 10,5% en el conjunto de la Unión Europea, niveles que no se observaban desde 2006.
Entre las causas de esa escalada figuran los tipos de interés ultrabajos y las complicaciones en las cadenas de suministros de la construcción. Si bien el posterior aumento de los tipos por parte del Banco Central Europeo logró moderar la suba, a partir de 2024 el precio de los inmuebles volvió a acelerar su crecimiento en el territorio comunitario.