Michael Kutryk, dueño de la propiedad que sirvió como escenario para el cierre de la primera temporada de Heated Rivalry, confesó que necesitó reflexionar detenidamente antes de permitir que la producción de la serie vuelva a filmar en su cabaña para la segunda entrega.
La casa apareció en el episodio final de la primera temporada, titulado «The Cottage», donde Shane Hollander (interpretado por Hudson Williams) lleva a Ilya Rozanov (Connor Storrie) a una escapada privada en la cabaña de su familia. La serie, transmitida por HBO Max y Crave, sigue la historia de estas dos promesas del hockey profesional que mantienen una fuerte rivalidad en la pista mientras sostienen un romance en secreto. El proyecto fue renovado en diciembre de 2025 y tiene su estreno previsto para abril de 2027.
Una negociación sin exigencias y el impacto de la privacidad
Kutryk, quien ejerce como médico en Toronto, contó en declaraciones a HGTV que debió evaluar la situación antes de aceptar que el equipo de rodaje regresara a su propiedad. Según relató, aunque era consciente de la necesidad de la producción por contar con la locación, prefirió no tomar una postura exigente ni pedir montos desmedidos.
Cuando los productores se contactaron para preguntarle cuánto pretendía cobrar, Kutryk les mencionó primero que durante la filmación anterior le habían rayado una mesa y luego les solicitó una tarifa razonable. La respuesta generó sorpresa y agradecimiento en el equipo, aunque finalmente ni siquiera le reemplazaron la mesa dañada.
El propietario también recordó la sorpresa que se llevó al escuchar en audiolibro Game Changer, la novela de Rachel Reid en la que se basa la historia. Al notar el contenido explícito del texto, admitió que le preocupó qué tipo de escenas se iban a grabar y mostrar en pantalla, aunque optó por dejar que las cosas siguieran su curso.
De todas formas, Kutryk remarcó que construyó la vivienda con la intención de tener un refugio privado para aislarse del mundo. Por esa razón, advirtió que evaluará el nivel de repercusión que tenga la segunda temporada antes de decidir por cuánto tiempo más estará dispuesto a compartir su refugio con la televisión.