Un boceto realizado por Leonardo da Vinci a finales del siglo XV se convirtió en la clave para confirmar una antigua leyenda de la ciudad de Milán: la existencia de una red de túneles y pasadizos ocultos bajo el Castillo Sforza. El descubrimiento confirmó que las anotaciones del célebre artista e inventor reflejaban estructuras subterráneas reales.
La investigación fue llevada a cabo entre los años 2021 y 2023, y sus resultados se dieron a conocer públicamente en enero de 2025. El trabajo estuvo a cargo de un equipo de especialistas de la Universidad Politécnica de Milán, bajo la dirección de Francesca Biol, en colaboración con la empresa Codevintec y las autoridades de la propia fortaleza.
El boceto del Codex Forster I y la tecnología en el subsuelo
Para constatar lo plasmado en los manuscritos históricos, los arqueólogos y científicos recurrieron a herramientas tecnológicas avanzadas, tales como radares de penetración terrestre y sistemas de escaneo láser. Con estos elementos examinaron el suelo de la propiedad sin necesidad de realizar excavaciones destructivas.
El análisis permitió verificar los pasajes que Da Vinci había documentado en el denominado Codex Forster I sobre el cierre del siglo XV. Además de ratificar la precisión de esos esquemas, las lecturas geofísicas mostraron indicios de que el sistema de corredores bajo tierra podría ser incluso más extenso de lo que se creía en un principio.
Conexiones privadas y uso militar
La historia de la fortaleza se remonta a 1460, cuando el duque de Milán, Francesco Sforza, ordenó reconstruir las ruinas de una antigua estructura medieval para erigir su residencia oficial. Tiempo más tarde, su sucesor Ludovico Sforza contrató a Leonardo da Vinci para diversos trabajos de embellecimiento, entre ellos la decoración de la Sala delle Asse y el diseño de un monumento ecuestre.
Durante esa etapa, el artista italiano dejó registros detallados del entramado subterráneo. Según los historiadores, estas galerías cumplían funciones militares de defensa, pero también de desplazamiento personal y ceremonial para la nobleza. Entre los pasadizos identificados destaca uno que conecta directamente la fortaleza con la Basílica de Santa Maria delle Grazie, sitio donde descansan los restos de la familia Sforza y donde se conserva el célebre mural La Última Cena. Se plantea la posibilidad de que Ludovico Sforza utilizara esta vía privada para dirigirse al mausoleo de su esposa, Beatrice d’Este.
Un gemelo digital para el turismo cultural
El hallazgo abre nuevas perspectivas para la preservación histórica y la divulgación del patrimonio arquitectónico de la ciudad. El equipo a cargo del proyecto planifica integrar estos relevamientos en la creación de un gemelo digital del Castillo Sforza.
A través de la aplicación de tecnologías de realidad aumentada, el objetivo es permitir que los visitantes recorran virtualmente las galerías y corredores subterráneos a los que actualmente no es posible acceder de forma presencial.