Imputan a un directivo de NVIDIA por contrabando de chips a China

La Fiscalía del Distrito de Keelung, en Taiwán, imputó a nueve personas acusadas de integrar una red de contrabando que desviaba servidores avanzados de NVIDIA hacia China, en abierta violación a los controles de exportación establecidos por Estados Unidos. El caso provocó un fuerte impacto en la industria tecnológica debido a que la figura central del esquema es un alto ejecutivo de la propia firma estadounidense de procesadores.

La investigación judicial señala a un directivo apellidado Zhang, radicado en Taiwán, marcando la primera oportunidad en la que se formalizan cargos contra un empleado de NVIDIA por este tipo de maniobras ilícitas. Junto a él, fueron imputados dos ejecutivos de ventas del distribuidor Super Micro, un distribuidor taiwanés y cinco intermediarios más no identificados.

La maniobra para burlar los controles

El objetivo de la organización era hacer llegar a China un total de 130 servidores NVIDIA B300. Esta plataforma está diseñada para el entrenamiento de modelos de inteligencia artificial y viene equipada con chips Blackwell Ultra, componentes incluidos en la lista de restricciones de exportación de las autoridades estadounidenses.

Para simular una operación legal, los acusados fraguaron la documentación indicando que los equipos tenían como destino final un centro de datos en Taiwán. Sin embargo, las inspecciones oficiales confirmaron que el recinto elegido ni siquiera contaba con el ancho de banda de red ni con la capacidad eléctrica necesaria para ponerlos en funcionamiento.

De acuerdo con la acusación, la red logró enviar 74 servidores a clientes en China mediante triangulaciones que incluyeron pasos por Taiwán, Indonesia y Japón. Los 56 servidores restantes terminaron siendo interceptados por los agentes en las aduanas taiwanesas.

El rol del ejecutivo y la posición de las empresas

La fiscalía sostiene que Zhang realizó una inspección en el predio donde supuestamente se instalaría el equipamiento y ocultó intencionalmente que el comprador no tenía fondos suficientes, a sabiendas de que los recursos económicos provenían en realidad de una empresa china. Por estas acciones, Zhang y otros tres imputados enfrentan penas de hasta cinco años de prisión.

Tras conocerse las imputaciones, las compañías involucradas hicieron oír sus posturas oficiales:

  • NVIDIA: Un vocero de la firma afirmó que colaborarán con las autoridades taiwanesas para resolver el caso y sostuvo que el personal de la empresa cuenta con todos los incentivos para trabajar de forma diligente en el cumplimiento de la ley.
  • Super Micro: La empresa aclaró que no se encuentra investigada ni acusada de delito alguno, y destacó que las detenciones fueron el resultado directo de su propia cooperación con los investigadores.

Disparo de precios en el mercado informal

Los controles comerciales impuestos por Estados Unidos terminaron generando un lucrativo circuito paralelo. Un servidor DGX B300 equipado con ocho procesadores Blackwell tiene un valor oficial que ronda los 400.000 dólares, pero en el mercado negro pasó de comercializarse a casi 600.000 dólares a duplicar su cifra, alcanzando precios de hasta 1,2 millones de dólares por unidad.