El fitoeno, el compuesto del tomate que protege la salud del hígado

Durante décadas, el licopeno fue considerado el principal nutriente responsable de las propiedades saludables del tomate. Sin embargo, un nuevo estudio elaborado por investigadores de la Universidad de Tufts sugiere que el fitoeno, un precursor incoloro del licopeno, cumple un rol fundamental en la protección contra la enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica, conocida comúnmente como hígado graso.

La investigación, publicada en la revista científica Molecular Nutrition & Food Science, evaluó los efectos de este compuesto presente en tomates rojos, amarillos y naranjas, así como en zanahorias, pimientos rojos, pomelos rosados, sandías y damascos. Según los datos del estudio, la acumulación excesiva de grasa en el hígado afecta a un 38% de los adultos en Estados Unidos y llega a registrarse en hasta el 75% de las personas con obesidad o diabetes.

Cómo actuó el compuesto en la prueba científica

Estudios previos ya habían demostrado que el polvo de tomate obtenía mejores resultados que el licopeno purificado para cuidar el hígado, lo que sugería la existencia de otros elementos beneficiosos. En ese sentido, los científicos señalaron que el fitoeno es absorbido por el cuerpo con mayor facilidad que el licopeno.

Para comprobar su impacto, el equipo de investigación alimentó a dos grupos de ratones con una dieta rica en carbohidratos refinados durante seis meses, buscando replicar patrones de consumo humanos asociados al hígado graso, como la ingesta frecuente de bebidas y alimentos azucarados. A la mitad de los animales se les sumó una dosis diaria de fitoeno equivalente a lo que aportaría el consumo humano de tres a cuatro tomates medianos crudos, o unos 100 gramos de pasta de tomate (un poco más de un tercio de taza).

Mecanismo de acción sobre el metabolismo

Al analizar la salud hepática y el metabolismo de los animales, los autores observaron que los ratones suplementados con fitoeno desarrollaron una afección mucho menos grave en comparación con los que no lo recibieron. En lugar de modificar el microbioma intestinal, el fitoeno actuó activando proteínas clave encargadas de regular el metabolismo del hígado.

  • Combustión de grasa: El proceso permitió que el hígado quemara el exceso de grasa para obtener energía, evitando que se acumule en las células.
  • Procesamiento enzimático: En los ratones que carecían de dos enzimas involucradas en la conversión de carotenoides, se registraron acumulaciones notablemente más altas del compuesto.

Na Youn Lee, autora principal del trabajo y candidata a doctora en la Escuela Friedman de Ciencias y Políticas de la Nutrición de la Universidad de Tufts, remarcó la importancia de la presencia de fitoeno en tomates y sus derivados, destacando su elevado nivel de absorción en el organismo.