Un equipo de investigación de la Universidad de Jyväskylä, en Finlandia, analizó la evolución de la actividad física y la capacidad de desplazamiento en adultos mayores. El estudio, que realizó un seguimiento durante cuatro años a personas de entre 75 y 85 años, determinó que la actividad física se reduce considerablemente con la edad, incluso entre quienes presentan una buena condición general. En promedio, el gasto energético derivado de la actividad física disminuyó alrededor de un 17% en dicho período.
Los resultados indicaron que aquellos participantes con una velocidad de caminata más rápida solían ser, en promedio, más activos en su vida cotidiana que quienes caminaban a un ritmo más lento. Sin embargo, los investigadores señalaron que la relación entre ambas variables no es lineal, ya que el desempeño evaluado en un entorno de laboratorio no siempre refleja de manera exacta la movilidad diaria, en la que inciden barreras u oportunidades del entorno.
La medición combinada y el impacto en la precisión
El trabajo utilizó dispositivos portátiles que combinaron la medición del ritmo cardíaco con sensores de movimiento. Esta metodología ofreció un registro más detallado del gasto de energía en la vida diaria de las personas mayores. Según explicó el investigador Joona Neuvonen, medir solo el movimiento corporal puede subestimar las variaciones asociadas a la edad, dado que el monitoreo cardíaco permite identificar actividades cotidianas exigentes que no implican un gran desplazamiento, como levantar o trasladar objetos.
Cuando el nivel de actividad se midió únicamente mediante sensores de movimiento, los cambios en la velocidad al caminar explicaron en gran medida las variaciones observadas. Esto sugiere que las mediciones tradicionales no solo registran conductas cotidianas, sino también modificaciones asociadas al funcionamiento físico propio del envejecimiento.
Detalles del seguimiento y financiamiento
La investigación se basó en datos de la cohorte AGNES e incluyó a cerca de 300 adultos mayores independientes que residían en sus hogares. Entre los métodos empleados en el estudio se destacan:
- Evaluación de la caminata: La velocidad se midió en laboratorio a través de una prueba de caminata de seis minutos.
- Monitoreo diario: La actividad física en condiciones libres se evaluó con sensores portátiles que registraron movimiento y frecuencia cardíaca para calcular el gasto energético.
El estudio contó con el respaldo financiero del Consejo Europeo de Investigación, el Consejo de Investigación de Finlandia, la Fundación Yrjö Jahnsson y la Fundación Juho Vainio.