El documental Boorman and the Devil, escrito y dirigido por David Kittredge, examina los bastidores de uno de los tropiezos más célebres de la historia del cine: El Exorcista 2: El hereje. La producción explora cómo la secuela del clásico del terror, estrenada en el verano de 1977, se convirtió en un fiasco tan marcado que las reacciones del público en las salas terminaron siendo de risa antes que de espanto.
En su momento, ante la respuesta de los espectadores, el director John Boorman intentó reestructurar la película a toda prisa, retirando un tramo final fallido para reemplazarlo por otra versión de similar resultado.
La mirada del cineasta décadas después
Uno de los elementos centrales de la obra de Kittredge es la participación del propio Boorman. Entrevistado a sus 85 años en su residencia del condado de Wicklow, en Irlanda —actualmente tiene 93—, el realizador mantiene una convicción firme sobre su trabajo. En el documental sostiene que el film incluye algunas de sus mejores labores como director y atribuye la mala recepción a que la audiencia esperaba una propuesta totalmente distinta.
Esa falta de autocrítica le aporta al documental un matiz particular, exponiendo la libertad de la que gozaban los directores en el cine estadounidense de los años setenta y las consecuencias de sus excesos creativos. El largometraje documental incluye también el testimonio de otras figuras de la industria, entre ellas el director Joe Dante, para reconstruir la historia detrás de este reconocido tropezón cinematográfico.