El método óptimo para abordar un avión y la traba para usarlo

Durante años, la mayoría de las aerolíneas y pasajeros asumieron que la forma más lógica de subir a un avión de un solo pasillo era llenarlo de atrás hacia adelante. Sin embargo, un modelo desarrollado en 2008 por el astrofísico Jason Steffen demostró que ese procedimiento tradicional es en realidad uno de los más lentos e ineficientes.

Steffen, quien se dedicaba al estudio de sistemas planetarios, ideó una solución matemática tras quedar atrapado en una larga fila en el aeropuerto de Seattle. Al analizar el proceso, comprobó que acumular a los viajeros en filas cercanas provoca que todos intenten guardar sus equipajes en el mismo sector al mismo tiempo, lo que genera bloqueos continuos en el pasillo.

Cómo funciona la alternativa óptima

La clave de la propuesta creada por el astrofísico consiste en distanciar a las personas durante el ingreso. Su sistema establece que primero deben subir los pasajeros con asiento de ventanilla, pero intercalando filas (por ejemplo, las posiciones 12A, 10A, 8A y 6A). Una vez completado un lado, se repite el patrón en el otro costado de la aeronave, para continuar luego con los asientos del medio y, finalmente, los del pasillo.

Esta disposición permite que varios pasajeros utilicen los compartimentos superiores de manera simultánea sin interferir entre sí. Además, evita que las personas asignadas a la ventanilla tengan que pedirle a quienes ocupan el pasillo o el centro que se levanten para dejarlas pasar.

Las pruebas con voluntarios y simulaciones

Para corroborar el modelo en la práctica, en 2011 Steffen y Jon Hotchkiss realizaron un experimento con 72 voluntarios dentro de una reproducción de un Boeing 757 de 12 filas y un solo pasillo. En la prueba compararon cinco estrategias: el embarque de atrás hacia adelante, por bloques, aleatorio, el método WILMA (ventanilla, centro y pasillo) y el sistema Steffen.

El ensayo confirmó los cálculos teóricos. El método WILMA resultó 1,7 veces más rápido que el abordaje por bloques, mientras que el método Steffen casi duplicó esa efectividad. En tanto, simulaciones en video mostraron que el embarque de atrás hacia adelante puede demorar 31 minutos y 15 segundos, frente a los 17 minutos y 59 segundos del abordaje aleatorio y tan solo 11 minutos y 16 segundos mediante la técnica de Steffen.

El obstáculo del factor humano

A pesar de la ventaja en velocidad demostrada por el modelo, la aplicación del sistema en la vida cotidiana choca con la conducta de las personas. El método Steffen exige que los pasajeros ingresen a la aeronave en un orden sumamente estricto y preciso.

Llevar esa logística a la realidad obliga a llamar a una gran cantidad de pequeños grupos y organizar de manera rigurosa a los viajeros en la puerta de embarque, un desafío de coordinación que se vuelve complejo de sostener en las terminales aéreas.