Un estudio revela severas infecciones en una necrópolis de Murcia

Un equipo integrado por científicos españoles y portugueses analizó los restos óseos hallados en el yacimiento Camino del Molino, ubicado en Caravaca de la Cruz, Murcia. El sitio, descubierto hace casi dos décadas, está considerado el cementerio colectivo más grande de la Edad del Cobre en Europa, con restos de más de 1.300 personas depositados durante el tercer milenio antes de Cristo.

En esta oportunidad, los investigadores centraron su atención en los esqueletos de niños y adolescentes que conservan su posición original. El análisis reveló que las afecciones respiratorias, entre las que se incluiría la tuberculosis, tenían un impacto generalizado en la salud de los más jóvenes durante aquella época.

Un cementerio prehistórico clave en la península

El yacimiento de Camino del Molino consiste en una cueva excavada en travertino que mide aproximadamente siete metros de diámetro y dos metros de profundidad. Según los estudios, el lugar funcionó como espacio funerario durante dos etapas principales: la primera entre los años 2971 y 2711 a.C., y la segunda entre el 2451 y el 2251 a.C.

En total, se calcula que al menos 1.348 personas fueron depositadas en la necrópolis. Los arqueólogos lograron identificar la distribución demográfica de los restos de la siguiente manera:

  • 413 niños y adolescentes menores de 20 años.
  • 417 adultos que no habían cumplido los 40 años al momento de fallecer.
  • 469 adultos de mediana edad.
  • 50 individuos mayores de 60 años.

Alta presencia de lesiones óseas e infecciones

Debido a las alteraciones del terreno a lo largo del tiempo, solo 167 esqueletos se mantuvieron articulados en su posición original. De ese total, 48 corresponden a niños y jóvenes. La investigadora Sonia Díaz Navarro, de la Universidad de Burgos, integró el equipo de especialistas que analizó detalladamente estos 48 restos para determinar qué dolencias afectaban a la infancia en la Edad del Cobre.

El trabajo científico se enfocó en la búsqueda de lesiones esqueléticas porosas y alteraciones derivadas de infecciones respiratorias. Los resultados arrojaron que el 91,7% de los individuos estudiados presentaba al menos una alteración en la estructura de sus huesos. Además, se registraron problemas de porosidad ósea en el 89,6% de los casos y marcas compatibles con infecciones respiratorias en el 68,8% de las muestras examinas.